La tenencia de mascotas es un fenómeno que ha venido en aumento y cada vez son más hogares los que tienen un animal de compañía que, por lo general, son perros o gatos; aunque esta situación es muy común, hay familias que no tienen en sus planes ni la llegada de un animal de compañía ni de un bebé, situaciones que terminan alterando la cotidianidad de cualquier familia.
Y es que la llegada de un nuevo miembro a la casa significa cambios radicales en todo sentido; por el lado de un bebé, es una situación que altera las horas de sueño, los espacios de esparcimiento y hasta la forma de comer; sin embargo, hay padres de familia que consideran que es apropiado acompañarlos con un animal doméstico durante su crecimiento.Esta decisión sugiere un análisis detallado entre los padres del bebé, pues hay que tener en cuenta ciertos aspectos que pueden estar relacionados con la salud y el desarrollo del pequeño.
Por otro lado, si se piensa en la adopción o compra de un animal, hay que contemplar algunas variables para esperar que tanto la adaptación del bebé como la del animal se den de la mejor manera y así la convivencia sea positiva.
¿Por qué elegir un gato?
Los gatos son animales mucho más independientes y sus hábitos de limpieza no necesitan de ayuda de un tercero, algo que puede ser un punto positivo a la hora de elegir.
En contra de estos animales, puede decirse que sus muestras de cariño no son tan llamativas como las de los perros; esto no quiere decir que no lo sean, pues se ha comprobado que son tan leales como otros animales, es su temperamento lo que los lleva a mantenerse un poco aislado, pero siempre pendientes de con quiénes comparte hogar.
A la hora de interacción entre el pequeño y el gato, es claro que los juegos o maniobras entre ambos se deben dar con supervisión de un adulto, pues los gritos o la voz del bebé pueden asustar al animal, por lo que esta amistad hay que cultivarla de forma lenta, pero segura.
¿Por qué elegir un perro?
El perro es el animal más popular entre quienes buscan un animal de compañía; goza de muy buena reputación y está confirmado que la interacción con perros es bastante buena para combatir enfermedades como el estrés.
Los perros desarrollan un vínculo superpoderoso con los miembros del hogar, por lo que desarrollan habilidades de cuidado y protección, algo que también juega a su favor a la hora de compararlos con los gatos.
En conclusión, cualquier opción es buena, pues contribuyen al desarrollo físico y emocional de los bebés, simplemente, hay que contemplar los pros y los contra que ofrece cada animal, ya que cada familia y cada hogar es diferente y busca condiciones especiales para que la relación con la mascota sea mucho más llevadera.
Fuente: Semana
